Una comida, una frase y una jodienda.

Escribo esto después de estar comiendo con el responsable de una empresa responsable de cosas muy responsables.

Hablamos de alguien que vende tecnología a empresas muy importantes.

Y me ha dicho TRES cosas.

Posiblmente me ha dicho más pero yo me he quedado con tres:

La primera es que desde que me ha conocido ha recuperado la ilusión por la venta.

Normal.

Me ha pasado.

Y llegar a odiarla.

Luego descubrí que podía tener el control de los resultados.

Luego aprendí a tenerlo.

Luego la ilusión volvió sola. Con una caja de bombones, un ramo de rosas y pidiendo perdón. Que cambiaría y que no volvería a marcharse.

La segunda cosa es una continuación de la anterior. Parafraseo:

Porque joder, es que es verdad, no hace falta tanta historia, tanta segmentación y tanta cosa.

Te recuerdo que estoy hablando de un tipo que vende movidas tecnológicas para complicarse la vida.

La tercera cosa me ha parecido tan potente que me la he apuntado. Copio y pego para no cambiar ni una coma:

La información por sí sola no es poder. La información compartida es poder.

Puedes aspirar a leerlo todo, a escucharlo todo, a probarlo todo.

Esa es una forma bastante infalible. Salvo por lo de tener que vivir 3000 años.

Otra opción es no vivir lo que otros ya han vivido. Menos romántico pero te ahorra unos siglos.

Ideal si no eres vampiro.

En la lección de este lunes contaré el caso real de un alumno de la mentoría.

Un proceso de venta aparentemente perfecto.

Un buen producto, un cliente con interés y unas ilusiones destrozadas.

El motivo real por el que te rechazan los clientes y que no estás viendo.

Destripo un proceso de venta de principo a fin.

Cuarenta y tantos minutos de violencia verbal que harán que quieras arrancarte los tímpanos con pinzas de depilar.

Martillo, yunque y estribo.

Te reventará cada frase que oigas.

Pero no me insultarás porque sabrás que tengo razón.

Y eso te reventará aún más.

Y querrás ponerte con otra cosa para olvidarte de ello.

Pero volverás.

Y lo siguiente que sabrás es que hay alguien llamando a tu puerta.

Lleva bombones, unas rosas y está de rodillas.

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