Un problema habitual que es culpa tuya

La mayoría de mis primeros clientes eran unos auténticos dementes. Desquiciados nivel ir al McDonalds y enfadarse por no ver pizzas.

Al menos es lo que me hacían a mí. Reclamarme cosas que nunca habían pedido, y otras que ni siquiera ofrecía.

Eso cambió.

No sé si lo habías pensado pero…

  • No es tu sector, son tus clientes.
  • No es el país, son tus clientes.
  • No son los clientes, son tus clientes.

Es decir, esos clientes que…

  • te negocian…
  • quieren el percio de la opción B con las características de la opción A…
  • te preguntan cuarenta veces lo mismo…
  • nunca quedan del todo satisfechos…

No son reflejo de nada más que de una cosa, de que los atraes. Con tu mensaje, con tu actitud, con cómo los gestionas.

No es el mundo, eres tú.

Me lo decía la propietaria de una importante tienda de muebles:

«Lo tengo comprobado, los vendedores locos atraen a compradores locos. Si llega un cliente loco no tardarás en descubrir que el vendedor que lo consiguió también lo está. Y si no me crees, tranquilo, pronto te traerá a otro loco, y otro y otro… y así hasta que despidas al vendedor.»

¿Tiene arreglo?

Depende.

Si no estás loco, sí.

En el newsletter explico cómo tratar a clientes irracionales y también a clientes insatisfechos.

Cómo hacerlo para construir una marca de autoridad que atrae solo a los mejores. Es decir, lo contrario a lo que hacen la mayoría.

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