Un pensamiento tóxico que te está destruyendo el cerebro

«Tú eres tú.»

Si piensas eso cuando hablo de crear una marca personal, cuidao.

Precaución. Ojo. Quieto.

Porque tú y yo estamos en la misma situación.

Yo soy yo…

Y tú también eres tú.

Deja que eso cale. Yo soy yo y tú eres tú.

Yo, yo. Tú, tú.

Muy loco, lo sé. Aclarado eso, una reflexión. Atiende con atenta atención porque puede resultar difícil de procesar:

Alguien tiene que ser el más fuerte, exitoso y jodida y rematadamente conseguidor fulano de tu familia, de tu grupo de amigos, de tu barrio o tu pueblo…

¿Sí o no?

Alguien tiene que serlo.

Y bien podrías ser tú.

¿Por qué no?

¿Quieres ese puesto? Levanta la mano y pídelo.

Si no lo haces se lo estás dejando a otro. Y entonces no llores.

Y porque la mayoría se lo dejan a otro, el 99,99% me atrevería a decir, es algo tan alcanzable.

Porque la mayoría prefieren ver a alguien que ya lo ha conseguido y decirle con la voz muy bajita…

«Tú… tú eres tú.»

– Y «Para mi caso no vale.»

– Y «¿Cómo lo aplico a mi sector?»

– Y «Mi cliente tal o mi cliente cual.»

Y en secreto, lo que se están diciendo, muy adentro y muy para adentro es… «No me lo merezco.»

Y «No creo que sea lo suficientemente bueno.»

Y otra infinidad de estupideces que surgirán una detrás de otra.

Y eso es maravilloso para quien sabe acallar al enano cabrón que habita en su cerebro –porque ese enano cabrón existe en todos los cerebros, todos–… y simplemente ejecuta.

Cada día envío un email con un consejo de ventas.

Solo para gente que ejecuta.

Día que estás fuera, consejo que te pierdes para siempre. Apúntate aquí abajo: