Un estudio dice que para la inmensa mayoría de la gente es cinco veces más probable cumplir con el tratamiento médico de una mascota que con el suyo propio. Dicho de otra forma…
Si te dijera que tu hijo, o tu madre o tu perro, necesita salir a correr cada mañana, comer acelga y hacer veinte llamadas de ventas antes de que acabe el días o morirá…
Lo harías.
Saldrías a correr, empezarías a ganar más pasta, comerías bien y hasta te cascarías 100 flexiones al día, de propina.
¿Por qué estarías dispuesto a ahcer por otros lo que no harías por ti?
Porque no te respetas.
Y por eso te levantas por la mañana y dices, «Venga, cinco minutos más que es finde» o te pones a scrollear instagram.
¿Sabes lo de los aviones de ponerte la mascarilla antes de ayudar al de al lado? La gente lo lleva fatal. No se dan cuenta que si en lugar de músculos tienes puré de patata, una cabeza llena de corcho y la picha para adentro, es jodidamente imposible ayudar a otro.
Atiende:
Si quieres ayudar a los que están a tu alrededor, hazlo por ti.
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