Un comentario muy clasista

«Si yo estoy en estas cosas es por acabar con la pobreza, por que no haya miserias. Y es el único sistema que a lo largo de la historia lo ha conseguido. A mí los ricos no me importan, no me interesan especialmente. Saben defenderse bien en cualquier sitio por su mentalidad

—Miguel Anxo Bastos, doctor en economía turbocapitalista.

Yo te saludo, hijo del patriarcado.

Te contaré algo muy clasista.

Recibo cientos de emails al día y aunque esté feo decirlo, hay niveles. De mentalidad y de calidad mental.

El primero es el de los que insultan, de estos ya te he hablado. Demasiado graciosos como para dejarlos pasar.

Luego están los que dan consejos.

De estos hablo menos porque son muy tristes. Tristes los consejos y tristes quienes los escriben.

Los que preguntan.

  • ¿Cómo haces esto?
  • ¿Como conseguiste aquello?
  • ¿Cómo harías lo de más allá?

Provienen de gente mayor y de gente joven. De gente guapa y de gente simpática. Y de gente de todos los países.

Pero sobre todo, de gente que nunca hace nada.

Que son demasiado mayores. Demasiado jóvenes. Que para su caso eso no vale, que lleva mucho trabajo y que no tienen tiempo.

También están los cuatro que lo intentan. De esos, tres no pueden evitarlo.

Es supierior a sus fuerzas.

Lo intentan pero la tentación les vence.

INNOVAN.

Cambian. Le dan una vuelta de tuerca a todo. Un giro de guión. Y entonces…

…hacen embudos barbudos…

…webinars…

…envían propuestas infestas…

…y presentaciones…

Y usan frases rimbombantes, firman sus emails con foto con enlace al LinkedIn y aviso legal de 10 líneas.

Hacen tantas cosas que se quedan sin tiempo para hacer las importantes.

El siguiente nivel, el último, el que queda…

…es el de la gente que compite contra todos los anteriores.

Lo mismo te interesa apuntarte en el siguiente enlace. Pero oye, solo si tienes tiempo. Si tienes que hacer cosas más importantes que vender no quiero distraerte: