Uf. A punto he estado de no hacer este post.

A partir de mañana habrá gente, gente que hasta ahora considerabas parecidos a ti, semajantes, que empezarán sacarte un poco de ventaja.

Al principio lo achacarás a las pequeñas diferencias aleatorias del día a día.

Mañana serás tú.

Luego llegará una oportunidad que tú no recibiste.

Una aparición aquí, una aparición allá.

Un hater criticándole en LinkedIn. Te preguntarás, «¿Por qué no a mí?»

Al 3, 4 o 5 % de distancia te dirás, «Vaya racha lleva.»

El progreso es lento, te lo concedo. Un 1 % aquí, otro 1 % dentro de unos días.

El tema con las pequeñas diferencias es que se componen. Dale tiempo. Pronto será un 10, un 15, un 30 %.

En algún punto te preguntarás, «¿Qué ha pasado?».

«¿Cuándo abandonó el pelotón?»

«¿Cómo y por qué?»

Y entonces dirás –y esto es inevitable, es naturaleza humana– dirás…

«Qué suerte.»

Y lo achacarás a mil cosas, hasta que te olvides del día que estabais a la par.

Y al poco… «Su caso es diferente».

Y vuelta a la rutina.

Siempre espectador, nunca protagonista.

Eso es lo que le ocurrirá a los que se apunten al newsletter.

¿A todos?

No, a todos no.

Olvídate de los que están más preocupados por gustar que por ganar dinero, ahí no hay nada que hacer.

Y de los cobardes, que quizás sean los mismos.

Los vagos y los procrastinadores, porque requiere un esfuerzo que no todos estarán dispuestos a hacer.

Otros lo harán todo del revés, a esos tampoco les funcionará, los soberbios.

Innovarán, se conformarán con una primera versión hecha en tres segundos o se pegarán tres meses para empezar.

Quita a esos. Vagos, cobardes y soberbios.

El resto lo conseguirán.

Lo sabrán porque poco a poco dejarán de oír…

  • Nos lo tenmos que pensar
  • Pásame una propuesta
  • Lo hablamos y te decimos algo
  • Nos hemos decantado por una opción más barata
  • Está muy bien pero no necesitamos tanto

Ahí enseño a diferenciarse hasta en el mercado más saturado.

Y conseguir una legión de fans.

Contaré una anécdota brutal. Una vivencia de esta misma semana que muestra la enorme repercusión que tiene tu trabajo cuando haces lo que explico en el email.

Aquí es donde normalmente digo que el resto se lo perderán para siempre, pero esta vez no es grave.

Pasado suficiente tiempo lo normalizarás, siempre se normaliza. Te parecerá que siempre fue así y no te sentirás mal.

Se hace bastante llevadero.

Fíjate que la mayoría convive con ello toda su vida.

¿Entiendes ahora lo que implica ser líder?

¿Y por qué la mayoría no lo serán nunca?

¿Y que no lo serán aunque conozcan los pasos para serlo?

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