Tengo un problema

Estoy hasta las narices

De vez en cuando alguien me afea que use la palabra «newsletter». ¿Por qué usas newsletter, tú que están tan en contra de anglicismos y palabros? Pues te diré por qué.

El motivo es sencillo.

Y tiene mucho sentido, al menos para mí.

El motivo por el que digo newsletter en lugar de boletín o circular es porque absolutamente nadie ha usado la palabra «boletín» o «circular» para referirse al envío de un email masivo.

Por el mismo motivo que tú no dices «tablavela» por mucho que lo recomiende la RAE y, en su lugar, dices windsurf.

Bastante razonable, ¿no crees?

¡Ojo! Sigo siendo el mismo que se ríe del «community manager», el «social selling» y el «big data». Que una cosa es inventarnos palabras para cosas que no existen o para sustituir términos que existen en español –y que se usan todos los días– (por cierto, «cringe» se dice «grima» y al próximo adolescente que me diga «bro» le voy a hacer alguna barbaridad), y otra la autarquía lingüística.

Los idiomas se alimentan los unos de los otros y eso está bien. Mi problema no es con las palabras que vienen de fuera.

Mi problema es con la gente que habla sin saber lo que dice.

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