Si ahora llego y te propongo una inversión, ¿qué harías?
«Ponme pasta que yo pongo esta idea y la multiplicamos.»
La idea es algo que he encontrado, un negocio, validado en otros lugares, y que tiene todo el sentido del mundo aquí… pero que nadie conoce. Lo he encontrado de casualidad, en un viaje.
Es copiar y pegar. Y mover, claro.
Una joyita que he encontrado de casualidad y cuya única belleza es que todavía nadie lo está haciendo. Un golpe de suerte, un pelotazo, una oportunidad temporal:
- Rentable
- Validado
- Fácil de copiar
- Sin competencia
Pues eso es lo que te ofrezco. Te hablo de eso en el newsletter.
Solo que no es un negocio, es un anuncio.
Y no es de otro lugar, es de otro tiempo.
Y está validado.
Y es fácil de copiar.
Y no tiene competencia.
Y en lugar de dinero debes poner unos minutos.
Y multiplicarás tu inversión.
Eso es.
Traigo del pasado un mensaje de ventas capaz de trepanar sesos. De introducir un cincel oxidado a través del conducto auditivo y con un leve martillazo penetrar hasta la otra oreja.
Eso es lo que hace ese anuncio de hace más de 100 años.
Un anuncio violento, aviso.
Un anuncio del que dirás que es demasiado agresivo para tus clientes, aviso.
Y si te oigo decir algo de eso me parecerás un flojo, aviso.
Y si no dices esas estupideces y simplemente lo copias, habrás hecho una de las mejores decisiones de tu vida. Aviso.
Te apuntas ahí: