La puta madre Luis. Tengo otras cosas que hacer en el día y no puedo sacar la vista del curso.
Como no me di cuenta de varias de las cosas que cuentas ahí. No lo puedo creer.
Te soy sincero. Compré el curso para encontrar alguna que otra cosa que me pueda servir y no paro de anotar cosas y de decir: que hijo de puta, que hijo de putaaaa, tiene razón
Bueno, me tengo que poner a trabajar que tengo clientes que responder.
Eso me lo dijo Gabril Melillo, profesor de marketing y autor del libro «5 niveles para emprender online: el camino que toda persona debe recorrer para emprender un negocio en internet.»
En realidad tu opinión me da igual.
No te lo tomes mal, la mía tampoco me importa.
Solo me importa la de Gabriel y la de la gente que pone su pasta.
Lo que sientas y lo quieras hacer sentir, me trae sin cuidado.
Lo que te parece bueno o malo, una mierda.
Moral o inmoral, más haya de lo fundamental, cero.
Está lo que da dinero y las que no. Si eso coincide con lo que te gusta o con lo que te deja de gustar no le importa a nadie.
Salvo a ti (quizás).
Imagina que la ciencia funcionara como funcionan la mayoría de vendedores. Es decir, por intuición:
Eso de que una pluma y una bola de cañon caigan a la misma velocidad… no lo veo, nuestro caso es diferente.
O por votación:
Demasiado rápida la velocidad de la luz. Veamos qué opina el equipo.
O a base de encuestas:
¿Cómo ves lo de que la tierra sea plana? ¿Verías positivo cambiarlo?
Jiji. Menos risas, los ventaplanistas existen.
Quien busca caer bien, contentar al intransigente, satisfacer al incomprendido o al incomprensible.
Ventaplanistas.
Los del marketing emocional, los negocios éticos y los del lenguaje inclusivo.
Ventaplanistas.
El volumen de ventas es la medida de la calidad. A quienes esto les disgusta, les incomoda o les fastidia.
Ventaplanistas.
Entonces.
Existe una forma de vender que permite llegar a más clientes potenciales en menos tiempo y por menos presupuesto que cualquier otra.
Y con mayor tasa de cierre.
Y si vender es algo que te interesa simplemente no existe ninguna excusa razonable para no aprenderla o dominarla.
Y todo lo demás, ventaplanismo.