Te cuento algo que me pasa a mí pero no a ti

Cada día me entero de que hago algo fatal:

  • Algún tema legal
  • Algo de seguridad
  • No-sé-qué configuración de no-sé-qué servidor
  • Segmentar, que no segmento
  • La publi, que un horror
  • De redes no tengo ni idea
  • A ver si aprendo a hablar
  • Mi pelo, mi ropa, mi piel, que me van a decir cómo mejorarlo

Cada maldito día alguien me informa de lo mucho mejor que me iría si le contrato.

A eso súmale cuando pongo un enlace roto o una falta de ortografía que hace que el mensaje diga lo contrario a lo que pretendía.

Y aún así vendo más que todos esos expertos juntos.

Curioso.

Gano más hablando en público que los que se ganan la vida hablando en público, y más por las redes que los influencer, y más por email que los expertos en email marketing.

Y si quisiera acabar de sacarme la chorra te diría que gano más con mis inversiones que los expertos en inversión.

Explícamelo.

Ni siquiera caigo bien, que no tienes más que ver los comentarios de mis publicaciones en redes.

¿Qué está pasando aquí?

Lo mismo ahora empiezas a creerme cuando digo que todas esas estrategias y tecnologías que llenan terabytes de vídeos, podcasts y libros no suponen ni el 1% de los resultados.

Y que lo que pesa, el bacalao, está en salir ahí fuera y vender como digo que hay que vender y de ninguna otra manera. Y que si haces eso bien, todo lo demás, cacahuetes.

Me va bien no pese a hacerlo casi todo mal. Me va bien gracias a hacerlo casi todo mal.

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