¿Te compran o te marean?

¿Te identificas?

Si no rechazas a la mitad de tus clientes potenciales acabarás por no vender nada.

Anoche, en un programa de televisión unos maromos le contaban a otra maroma el número de maromas con las que habían fornicado a lo largo de su vida.

Imagina la cifra que quieras, a la maroma todo le parecía poco y le provocaba mucha risa.

Me recordó a un libro de ventas que dice que descartar clientes se ha quedado anticuado. Que con su método patentado eso ya no hace falta.

El método consiste en insistir mucho.

Te cuento el método con más detalle: pim-pam, pim-pam, pim-pam. Y vuelta a empezar.

Una vida bien empleada, tú.

Dice que así acaban cayendo muchos más.

Está claro que los maromos, la maroma y el escritor comparten una filosofía de vida. En concreto, la filosofía de vivir en casa de sus padres.

Porque si hay tres cosas en la vida en las que la calidad es más importante que la cantidad, esas cosas son:

– el jamón serrano

– las relaciones

– los clientes potenciales

Total, a lo que iba, que tienes que elegir.

Entre vivir de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos (para esto, al menos, la preocupación de los maromos tiene utilidad).

O ganar dinero (para esto tienes que descartar clientes potenciales).

¿Por qué no te van a comprar? No, por eso no.

Porque o eres un vendedor de los que vende… o eres de los que pasan el día hablando con los clientes potenciales rechazados por los vendedores que venden.

O lo uno, o lo otro. Tú decides.

¿Qué fastidia?

Pues depende.

¿De qué?

De si lo miras a principio del mes o al final.

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