Suscriptora me insulta sin rodeos

Pero no como una Karen, se pone peor.

Ya me encuentro mejor, gracias, gracias.

En cierta manera me alegro de que haya sido covid en ese momento.

Lo primero que pensé es que me había vuelto vago.

Por eso, cuando después de dos días arrastrándome por el sofá me medí la temperatura y vi que tenía casi 39 fue un alivio.

Es difícil llegar a algún sitio siendo tan vago como yo lo he sido estos días.

Pero ser vago no es lo peor que te puede pasar en la vida. La pereza al menos la puedes identificar rápido, pero imagínate que te educan para ser complaciente o servicial.

Sí.

Sí, señor.

Claro.

Claro, señor.

No lo sé, le echo un ojo y le digo algo.

Seguro que lo podemos hacer.

¿Tienes 5 minutos?

¿Te pillo ocupado?

Gracias por tu tiempo.

Gracias por haberme atendido.

No se preocupes por haberme tenido dos horas y treinta y siete minutos en la sala de espera. No pasa nada.

Paga cuando quieras.

¿Muestras gratis? Sí, claro, ahí las tienes.

¿Ejemplos de proyectos? Ahí van.

¿Testimonios de clientes? Dame un par de días y te los paso.

Esas cosas.


Saco este tema porque ayer Ana R., una suscriptora, me escribió lo siguiente:

XXXX

Necesito saber si en el ámbito personal eres tan borde y soberbio

XXXX


Esa es la frase en la que se clavó mi mirada al abrir el email pero la verdad es que me decía más cosas:

Quiero comprarte el curso.

Profesionalmente no me dedico a las ventas, pero tengo que incrementar mis ingresos y quiero probar a vender.

Vender no es algo que me salga de forma genuina.

Me gusta cómo lo haces y quiero aprender de tí.

Necesito saber si en el ámbito personal eres tan borde y soberbio como en las ventas. No es un insulto.

Quiero saber si yo podré aplicar tus trucos o va con la personalidad.

Ese mensaje contiene dos malentendidos comunes.

Primero.

Cuando te has acostumbrado a ser complaciente, demostrar con confianza lo que sabes hacer te parece agresivo, pero eso es una distorsión de la realidad.

Segundo.

Pensar que importa lo más mínimo cómo seas.

Como si apilar cajas en un almacén encajara con la personalidad de alguien.

O contabilizar facturas.

O hacer powerpoints.

Vender no va de ser de tal o cual manera, sino de comportarse de tal o cual manera durante un rato.

Y en este momento, compórtate de tal manera que te apuntes al newsletter y te forres vendiendo: