Son un capullo, este email lo confirma.

—«Francamente, no estoy interesado en el dinero en sí. Lo que deseo es, cómo decirlo… ¿La manera de pedir vino sin mirar el precio?» –Fujiwara, The Handmaiden (2016)

Ayer dije que conozco una buena tienda de vinos.

Mentí.

No conozco ninguna tienda de vinos.

Esto que voy a decir es jodido pero es así:

Me importan un carajo las tiendas de vinos.

Y los restaurantes.

Y los viajes.

Y los coches.

Y la ropa.

Es fácil confundirse.

Ves a alguien exitoso disfrutando de la vida. Vinos, restaurantes, viajes.

Sonrisas sin lágrimas.

Y puedes acabar penando que los vinos, los restaurantes o volar en privado son divertidos.

Sin darte cuenta del detalle.

De que cuando te juntas con las personas exitosas jamás te hablan de las mierdas que cuelgan en instagram.

Ni de vinos, ni de restaurantes, ni de salas VIP.

Te hablan de dinero.

Y te das cuenta de que lo que hace que los dientes de esas personas brillen más blancos que los del resto no son los vinos, ni los restaurantes, ni los viajes.

Es haber hecho todo lo que hay que hacer para pasarse la vida entre vinos, restaurantes y viajes.

Y la seguridad absoluta de tener el conocimiento para repetirlo.

Por eso no me gusta el vino. Ni beberlo, ni comprarlo, ni mucho menos comentarlo.

Fútbol, viajes, coches, política, golf.

No todavía.

Quizás algún día.

Hasta entonces si me apetece un vino compraré el primero o más caro que me aparezca en google.

Si llega el día del coche será el más bonito con el único requisito que no lleve combustible de ese que se le echa a los tractores.

Y cuando compro un reloj es el que mejor combina con mi hercúleo físico.

Otra cosa, distracciones.

¿Que eso me hace un capullo aburrido obsesivo?

Pues muy bien.

¿Que quieres seguir hablando de tus cosas, tomando tus vinos y elevando a la categoría de experiencia vital un plato de queso?

Pues también muy bien, pero entonces al menos acompañate de alguien que sí se vaya a obsesionar por lo tuyo y escúchale aunque sea una vez por semana:

Este lunes hablaré de la mentalidad que conduce a los obsesivos hacia un inevitable éxito en cada aspecto de su vida.

Y quedas avisado, la probabilidad de que una vez la escuches deje de gustarte el vino, es alta.

Solo para quien se apunte antes del domingo a las 23:59.

Si quieres saber más, apúntate al newsletter: