Todo el mundo tiene una pregunta que se hace más que cualquier otra cosa en su vida.
—Tony Robbins, dios en la tierra.
Toda cabeza que se precie tiene una pregunta cacareando dentro.
Un narrador que acecha cuando estás medio dormido, o en la ducha, o caminando absorto.
Un conjunto de fonemas que repites –a veces en tu cerebro, a veces en voz alta– que salen solos y sin demasiado sentido.
Por tu bien espero que sepas de lo que estoy hablando.
Entonces…
¿Cuál es tu pregunta?
Te diré la mía.
«¿Cómo te ganas la vida?»
Le siguen dos:
«¿Cuánto ganas?» y «¿Cómo lo haces?» (o, alternativamente, «¿Cómo coño gana tanta pasta este hijo de puta?»)
Así que en realidad son tres, y siempre van seguidas.
Con cada persona que conozco, con cada persona que me cruzo. Me lo cuenta o se lo pregunto o lo investigo.
De siempre.
Una obsesión.
No digo que te tengas que obsesionar por lo mismo ni que sea una obsesión sana, digo que es lo que hay, lo reconozco y ya.
Si no tienes una pregunta, elige una, y hazlo cuidadosamente, porque las preguntas que te haces controlan aquello que persigues.
En el newsletter te hablaré de lo que me ha obsesionado toda mi vida:
Cómo se comportan aquellos que dominan cada situación.
Me refiero a ese tipo de persona –seguro que has conocido a alguien así– que lidera allí a donde va.
Que obtiene autoridad y respeto instantáneo en cada relación, en cada conversación, en cada interacción.
Un forma de ser que genera grandes beneficios incluso a gente que carece de cualquier otra habilidad.
Qué es exactamente.
Y cuando lo escuches dirás:
Joder, qué puta razón.
Y… Coño, ¿cómo no me había dado cuenta?
Y… Me cago en la puta, ¿cómo nadie me había contado esto antes?
Pero también… Hostias, qué bien me va a venir de ahora en adelante.
Y te darás cuenta de que es lo contrario a lo que hacen prácticamente todos los de vendedores que conoces, y entenderás cómo eso destruye su credibilidad en cuestión de minutos.
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