Si me puedes explicar esto, te lo agradecería.

No sé si sabías, supongo que no.

En el ejército espartano, si tenías 30, sospechaban de ti. Por cobarde.

¿Qué hacías vivo a los 30? ¿No andarías escondiéndote en las batallas?

Me pasa lo mismo viendo a vendedores y empresarios hablar. A todos no, solo al 90 % o por ahí.

Me pregunto cómo están vivos. Ellos y sus empresas. Doy por hecho que sus oportunidades lo están, criando malvas quiero decir.

Leads putrefactos, que se quedaron momificados esperando a escuchar algo con sentido.

Me lo pregunto cada vez que escucho los años de experiencia, los equipos multidisciplinares y los equipos dinámicos.

Los productos robustos y las soluciones integrales.

Cuando oigo eso de los años de experiencia y lo apasionados que son de su sector.

Pasión por hacer nóminas, fabricar engranajes o imprimir documentos. Para que luego hablen de fetiches repugnantes.

¿Cómo llega esta gente al final del día? Es decir, ¿cómo sobreviven?

Eso es lo que me pregunto.

Me pasa cuando leo la sección «Quiénes somos» y cuando un fulano, antes de empezar una presentación, dice «Os hablaré un poco de mí.»

Se me erizan los pelos de la nuca, me entran sudores fríos y me vienen náuseas.

Y cuando leo currículums y bios de twitter y descripciones de LinkedIn.

Qué vergüenza, qué pena. Otro amigo de sus amigos.

Y otro. Y otro. Y otro.

Y luego que si eres muy caro. Que si los clientes solo van a precio. Que si los clientes no saben valorar la calidad. Que si eligieron una opción peor. Que es imposible cobrar X.

Pero todos diciendo las mismas frases absurdas. Uniéndose gustosos al rebaño que va al matadero.

En el newsletter exlplico cómo debes hablar de ti, cómo presentarte.

Perfiles de redes sociales, currículum, linkedin, hablar en público, reuniones y eventos.

Te diré cómo hacerlo de forma que personas de alto valor, en lugar de sufrir grima, te respeten y quieran trabajar contigo.

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