El otro día recibí este mensaje:

No sé si necesitas más argumentos para convencerte de lo rentable que resulta el curso que estoy vendiendo.
Te lo explico:
Sería fácil si compitieses contra gente que no folla en la primera cita. Pero no es el caso.
El caso es que compites contra gente que piensa que follar está mal y que nadie lo hace.
Es decir, no es que no sepan vender.
Ni que no sepan vender y no sean conscientes.
Ni siquiera que no sepan vender y crean que sí.
Ni que no sepan vender y les digan a los demás cómo hacerlo.
El problema ni siquiera es que digan que son buenos vendedores pero que no tienen dinero. Si eso fuera así todavía tendrías que esforzarte un poco.
Si te dijera que compites contra gente que no vende y llama soberbios a gente que vende miles de veces más que ellos ya deberías ir abriendo el champán, pero me quedo corto.
Compites, y estas son las mejores noticias que leerás hoy, compites, atiende, contra gente, hablamos de miles, quizás millones de personas, que consideran que vender es sucio.
Personitas adultitas con traumitas.
Que piensan que hay que elegir entre hablar de dinero o ganarse al cliente.
Entre ganar dinero o caer bien.
Entre vender o gustar.
Ese es el nivel.
Competidores, compañeros y jefes. Y empresas más grandes a menudo también.
Cuando digo que es imposible no triunfar no exagero.
Aunque me costó verlo, no te voy a engañar. Eso sí, cuando lo vi ya había recorrido el 90% del camino y solo me quedaba hacer lo que cuento aquí