Se os ha ido la pinza dando tanto por tan poco

El post del otro día con comentarios de haters provocó muchas respuestas:

¿Pero esto no se puede conseguir sin haters?

No digo gustar a todo el mundo, digo al menos sin recibir ataques personales, que eso me estresa mucho.

¿En serio que no te afecta?

Otros me apoyaban.

Gracias, pero no hace falta, seriously.

No lo necesito, no lo sufro, no me afecta. De verdad de la buena.

Voy a hablar de las batallas abandonadas. Para explicar este concepto te contaré algunas de mis batallas abonadonadas:

  • Ganar pasta con ciertos negocios, de estas he abandonado muchas.
  • Gestionar un gran equipo.
  • Leer todo lo que me gustaría.
  • No tener pelos de perro en la ropa. Me costó aceptar mi derrota, pero ya está.
  • No tener la casa llena de juguetes por el suelo. Y me hace muy feliz haberla abandonado pronto.
  • No tener marcas de manitas diminutas en los cristales y en la televisión.
  • Que objetos que me gustan no desaparezcan y reaparezcan días después rotos. Me ha costado, pero ya está. Abandonada.
  • Tocar un instrumento.
  • Entenderme con cierta persona.
  • Gustar a todo el mundo.

Son las que me vienen a la cabeza, así, a bote pronto.

Cuando eliges abandonar batallas, quiero decir, cuando lo eliges tú, no cuando permites que otros las elijan por ti, aumentas exponencialmente la probabilidad de ganar otras.

El problema no es que te insulten o que te dejen de insultar, en el fondo eso es irrelevante.

Es elegir si esa es una batalla a la que quieres presentarte.

Si es así, bien, todo mi respeto, simplemente sé consciente de que haciéndolo estás obligado a abandonar otras.

Las batallas que yo he elegido luchar, las que a mí me han parecido importantes, son las batallas que proporcionan dinero sin sacrificar la libertad y bajo una alta seguridad.

Dinero, libertad, seguridad.

Mis batallas siempre han girado en torno a eso.

La gente dice que es difícil, incluso imposible, ganar esas tres batallas a la vez, pero eso es así porque mienten y realmente están luchando otras 400 batallas más a las que no quieren renunciar.

Si esas batallas a ti también te importan, en ese curso de ahí abajo te cuento cómo las gané.

Si tienes dudas de si este curso es para ti, no pasa nada, no lo compres. Lo digo en serio, no tiene sentido, tienes otras batallas que luchar y eso es perfectamente respetable.

«Se os ha ido la pinza dando tanto por tan poco, ya sabes que este peloteo es genuino pero es que me parece una locura lo que habéis entregado.

Dame una dirección postal por favor, que te quiero mandar un regalo.»

Testimonio no solicitado de Gonzalo A., alumno del curso del año pasado.

No necesitas motivación. Necesitas que te den en la cara con lo que no quieres oír. Empieza aquí.