Traigo noticias. Excelentes para unos, horribles para otros:
El mundo no funciona como te gustaría.
Ni cómo esperas, ni como debería. Tampoco como te parece intuitivo y salvo que tengas una capacidad extraordinaria, tampoco como te parece lógico.
El mundo no es justo, ni injusto, bueno ni malo, moral ni inmoral.
El mundo, simplemente, es. Funciona lo que da resultados y lo que no los da, es que no funciona.
Tsch, tsch, tsch.
Calla.
Funciona lo que da resultados y lo que no los da, no.
Tsssss.
Lo que tú esperas, tus expectativas, lo que te gusta o te deja de gustar, lo que te hace sentir bien y lo que te hace sentir mal, lo que te pone nervioso, lo que te excita y lo que sueñas… irrelevante.
Que triunfes entendiéndolo o sin entenderlo, doblemente irrelevante.
Puedes frustrarte o emular lo que funciona. Innovar, seguir tu olfato o escucuchar a tu instinto… o replicar.
Decir que eres un buen vendedor o vender mucho. O lo uno o lo otro, no te calientes.
Y si envías 100 emails en lugar de 100.000, no venderás.
Y si envías email antes de llamar, no venderás.
Y si pretendes vender sin pisar la calle, no venderás.
Y si abandonas después de un mes, o seis, no venderás.
Ni si celebras los halagos y criticas a desconocidos.
O si en lugar de copiar al que vende te dedicas a enumerar los motivos por los que no debería ser así.
Y si todo este listado te resulta obvio y no entiendes por qué siquiera lo digo, ten absoluta confianza en que te comerás el mundo.
Cada día envío un email con un nuevo consejo de ventas, te apuntas aquí: