Millonario, famoso y con 73 tacos.
¿Qué necesidad había de andar saltando en un escenario?
Hablamos, obviamente, de Bruce Springsteen. Te lo aclaro por si vives en una piña debajo del mar.
¿Qué le queda por ganar? ¿Qué por demostrar? ¿Por qué no descansar y disfrutar de lo conseguido?
En los últimos días he escuchado a muchos hombres de baja testosterona, y a muy pocas mujeres, hacer esa pregunta.
El motivo es el mismo por el que en el pasado se conquistaban territorios, por el que se construyen rascacielos y por el que se dio la vuelta al mundo en un barco de madera.
El mismo por el que el que quien tiene 1000 millones vuelve a la oficina al día si siguiente y por el que dos hermanos se jugaron la vida para demostrar que era posible volar.
Por follar.
Si hasta ahora no te habías dado cuenta de esto te recomiendo dos cosas:
La primera, inyecciones de testosterona.
Te permitirán ver con más claridad las dinámicas que hacen girar la tierra, incluso podrás formar parte de ellas.
Si eres mujer es probable que esto para ti esto sea algo intuitivo, así que procede con normalidad.
La segunda, escuchar la lección que publicaré el lunes.
Una lección que al igual que los pinchazos de testosterona te permitirán ver el mundo con rayos X.
En concreto lo que dices. Cómo hablas y cómo escribes.
Verás un montón de morralla que querrás dejar de decir y un montón de ideas que multiplicarán el atractivo de tu mensaje.
De tu mensaje y de su emisor.
No descartes que después de escucharla te entren unas ganas locas de dar una gira.
Es más, estoy seguro de que es lo que ocurrirá.