El trabajo es una mierda.
Trabajar es una mierda.
Tener que ganar dinero para vivir es una mierda.
Hacer algo por obligación es una mierda.
El trabajo satisfactorio no existe y encontrar una pasión con la que ganarse la vida, imposible.
La forma en la que se ha organizado la sociedad es una mierda y que todo este diseñado para trabajar y para que si no lo haces seas un paria es una mierda.
Y si fuera agradable hacerlo nadie te pagaría por ello.
Y todas esas cosas.
Menos mal que fui tan ingenuo como para pensar que todos los que decían eso estaban equivocados, y que esa ingenuidad me duró lo suficiente como para llegar a vivir cómo quería, de lo que quería y hoy todo me parece maravilloso.
No te confundas, durante mucho tiempo he detestado mi vida. Pero como soy idiota nunca he pensado que lo odiaba porque «las cosas son así», sino que en mi idiotez siempre he creído que se debía a que no sabía hacerlo de otra forma.
En mi caso encontré la solución en crear una marca personal fuerte. Eso me permitió ganarme la vida como a mi me gustaba.
No digo que sea la solución para todo el mundo, pero desde luego fue la mía.
Te cuento cómo lo hice ahí, por si quieres llegar al mismo sitio en menos tiempo:
Esto es un email que envió un alumno:
Luis, pedazo de cabrón.
Ayer facturé XXXX euros, y todo por tu culpa.
Hay que trabajan el doble que yo, cobran muchísimo menos, y tienen clientes que les pisan la cabeza constantemente.
Ayer tuve una reunión con un potencial cliente…
Y por culpa de tus mierdas de formaciones, membresías, mentorías y audios…
Por tu puta culpa…
Una hora después de la reunión tenía el contrato firmado, la factura emitida y el primer 50% del importe en mi cuenta.
Podría darte una lista de las cosas que me has enseñado que apliqué en la venta de ayer y en el proceso previo, pero no te quiero aburrir.
Me basta con darte las gracias.
Si buscas algún caso de éxito te aseguro que mi caso se sale de lo habitual en mi sector.
Me queda mucho por mejorar, sin duda, pero mucha competencia mía no se creería lo que facturé ayer (y es mejor así).
Mi mujer y yo nunca celebramos San Valentín, pero ayer nos abrimos dos botellas de vino.
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