Te digo una cosa, y es que la época de la corrección política se acabará como se acabó la Edad Media u otras épocas oscuras de la historia.
Vendrá alguien fuerte y a ese le seguirá otro y se juntar cien. Hombres y mujeres fuertes que levantarán una muralla.
Entre el sensible y el duro. El que espera que le llegue y el que produce. El que llora y el que reparte hostias de realidad.
Toma esto como un consejo de ventas o como una preparación de lo que se viene, porque no sé si ocurrirá en un año, dos o veinte, pero sí sé lo que pasará cuando venga.
Se acabará lo frágil, lo woke, el victimismo y nadie consolará al llorón.
Los que no cambien seguirán siendo pobres y la tendencia será lo que esos flojos hoy llaman agresivo, el trabajo y el esfuerzo.
Y para entonces, lo que llevemos tiempo en ese camino habremos hecho mucho dinero y seremos el modelo de una revolución de la que no éramos conscientes que estaba en marcha.
Hablo en plural porque quizás ya seas parte de mi bando.
Y cuando ese día llegue todo querrán escribir mensajes como el que descuartizaré el lunes.
Un mensaje para vender un producto simple, barato y genérico a más no poder.
Un mensaje tan bueno, que pese a lo común del producto y que su precio es entre 5 y 10 veces superior a alternativas chinas, te produce unas ganas envenenadas de comprarlo.
Hasta que eso ocurra, hasta que el mundo recuperé el sentido común, estás a tiempo de que un mero mensaje te ayude a forrarte.
Y lo único que tienes que hacer para conseguirlo, es llegar a donde tus competidores (todavía) no se atreven a llegar:
Cada día envío un email con un consejo para vender más, mejor y ser feliz en la vida. Te apuntas aquí: