Tontos con suerte

Prueba como si fueras un científico loco.

Esta es una historia real.

Timothy Dexter nació en Massachusets en 1747.

A los 8 años dejó el colegio para trabajar en una granja, pero como eso no le molaba, a los 22 se casó con una viuda rica.

El tipo empezó a llevar una vida algo ostentosa, lo que molesto a otros miembros de la aristocracia, así que con la intención de arruninarle le convencieron de que exportara calentadores de cama al Caribe.

Cuando llegó allí con 40 000 unidades nadie sabía para que servía eso, pero el hierro les venía muy bien para construir hornos de azúcar, así que se los compraron con un 80 % de beneficio.

Le fue tan bien que no dudo en hacer caso al siguiente consejo, transportar carbón a Newcastle, que entonces era el mayor productor mundial de carbón.

Su llegada coincidió con una huelga de mineros.

El tío se debía creer muy listo porque cada vez hacía cosas más raras. Como volver al Caribe con un barco lleno de gatos callejeros.

Cuando llegó se encontró con una plaga de ratas. Obviamente.

Te podría contar más ejemplos, pero tendría que escribir un libro.

Quizás te preguntes si el tipo era un genio y tú y yo los tontos.

Algunos detalles.

Fingió su muerte para observar desde un escondite quién iba a su funeral. Al ver que su mujer no lloraba salió para golpearle en la cabeza con un bastón.

Poco antes de morir escribió sus memorias, que consistían en un galimatías de 20 páginas. Ni un solo signo de puntuación. El libro circula por internet, por si quieres comprobar que no tiene ni una palabra escrita correctamente (no exagero).

Lógicamente se vendió como churros.

Entonces publicó una segunda edición, y para calmar a los críticos con la ortografía añadió una página con un montón de signos de puntuación y un mensaje: Para que el lector los coloque donde quiera.

Esta historia es digna de contar porque es altamente improbable tener tan buena suerte.

Es igualmente improbable tener el equivalente en mala suerte.

Por eso, para tener éxito, algo más importante que la inteligencia, los estudios o la experiencia es probar. Probar, probar y probar.

Prueba suficiente y acabarás encontrando la fórmula.

Para acortar este camino puedes aprovecharte de los aciertos y meteduras de pata de otros.

Como hizo Carles Díaz, CEO de ITES Solaris, que me escribió lo siguiente:

Por si ves la imagen de arriba: «Probé tu técnica de los mails, envie 4, 3 me contestaron al momento. Me costó enviarlos, la verdad, incluso mis socios me decian que si estaba loco 😂, ahora estan alucinados. Muchas muchas gracias por tus consejos.»

PD: Toni Herrera me entrevistó recientemente. Puedes ver la entrevista aquí:

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