Lleva siempre un traje en la maleta. Al menos camisa y chaqueta o habrá sitios en los que no te dejen entrar.
Un buen reloj no es un gasto, es una inversión. 50.000 € en la muñeca afianzan la confianza de cualquiera.
Solo por los contactos que te dará, el Lamborghini se paga solo.
Cámbiate, peínate y afeítate antes de salir.
Y sé prudente, la gente de valor ha estudiado mucho más que tú.
Espero que eso sea suficiente para que los acomplejados se hayan ido a la web de zara a buscar camisas de topos y americanas una talla pequeña.
Mientras andan en eso, atiende:
La próxima vez que te sientas mal por cómo vas vestido, o por cómo van los demás, por lo que llevas encima, por lo que tienes o por lo que dejas de tener…
La próxima vez que intentes impresionar a un desconocido o a un amigo…
O la próxima vez que te entren ganas de abrir la boca para contar lo mucho que eres…
Repítete estas palabras:
Soy un flojo.
Soy-un-flojo.
SoyunflojoSoyunflojoSoyunflojo
Un puto flojo.
Bien.
Es lo primero que te quería decir, lo segundo es esto:
No eres tu ropa, no eres tu perfume y no eres tu pelo. No eres tu maquillaje ni tus zapatos.
Eres lo que haces y, sobre todo, lo que te atreves a hacer. Hasta dónde te atreves a llegar. Hoy, no ayer.
El histórico cuenta, pero de nada sirve lo que hiciste ayer si paras hoy y de nada te servirá lanzarte hoy si mañana lo dejas.
Entonces, ¿a qué te atreves?
Porque si tienes lo que hay que tener para levantarte, ir a por tu objetivo, y si te rechaza insistir, y si te vuelve a rechazar volver a insistir, y si te vuelve a rechazar, volver a insistir, y si te vuelve a rechazar, en lugar de volver a casa a llorar, empezar a andar hacia el siguiente objetivo…
Y a hacerlo cada día durante años…
Entonces…
Entonces, my friend…
Tienes todo mi respeto aunque no te hayas cambiado de calzoncillos en un mes.
Por eso… deja de hablar así de ti.
En tu currículum, tu perfil de LinkedIn y tu bio en redes. En cómo te presentas cuando hablas en público y cuando conoces alguien, cuando ves a un cliente por primera vez y en la sección «Quiénes somos» de tu web.
Cambia todo eso porque, siento decirte, my friend, que estás haciendo el ridículo.
Transmitiendo debilidad y espantando a clientes de alto valor
En el newsletter cuento cómo debe hacerse, cómo hablar de ti, cómo rellenar cada hueco en el que tengas que presentarte.
Y cómo hacerlo de forma que la gente de éxito y poder adquisitivo te recuerde y quieran trabajar contigo.
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