Pocos son conscientes de que tienen este problema

Dice Taleb que si los romanos hubieran descubierto que para mantener la esclavitud solo tenían que cambiar el látigo por la nómina, el imperio romano seguiría en pie.

Meh.

Ni siquiera hace falta una nómina.

El 99 % de los humanos tienen una tendencia natural a someterse al 1 % restante.

A los sumisos se les identifica por su forma de hablar.

No por su origen, no por su ropa. Ni por su sexo, ni por el color de su piel.

Por su forma de hablar.

Hablan raro.

Ellos no se dan cuenta, obviamente.

Piensan que hablan y escriben normal. Con técnicas de ventas o copywriting incluso.

Pero para el decisor, para el poderoso, para el pudiente, esos mensajes, inofensivos para la mayoría, esconden sometimiento y sumisión en cada giro de pluma, en cada salto de línea.

No sé si eres consciente de lo que te digo.

Digo que puedo diferenciar a un esclavo de un hombre libre leyendo tan solo uno de sus emails, una carta de ventas, escuchándole hablar durante tres minutos.

En la lección del lunes me escucharás leer un email.

Se trata de un email normal. Un email que te parecerá correcto, bueno incluso. Un email exactamente igual a los miles de emails que has escrito a lo largo de tu vida.

Y entonces me escucharás durante una hora más.

Me escucharás gritando, excitado, vehemente. Palabrotas por supuesto.

Asesinando con argumentos frases, palabras y expresiones que hasta ese momento te parecían de lo más inofensivo.

Y entonces sentirás cosas.

Primero odio, por todo lo que querrás cambiar.

Poco después excitación. Será consecuencia del poder y el control que ahora poseerás.

El poder de comunicar de tal forma que los demás tengan poca más opción que seguirte y comprarte. Apúntate al newsletter y te cuento más: