No sé qué te has creído

En serio te lo digo, no sé qué te has creído.

Te pensabas que eras especial, y como tú muchos más, pero con el tiempo se ha demostrado que todo lo que creías que te hacían único era mentira. Que te estabas sobrevalorando.

¿Piensan? También piensan.

Pero no usan herramientas. Pues resulta que los hay que también usan herramientas.

Y resuelven puzzles.

Y se comunican y cantan y hasta bailan.

Hablo de los animales. No se ha encontrado absolutamente nada que nos haga diferentes de ellos.

Todo lo que en algún momento se ha creído que nos hacía especiales era mentira.

Y aún así, nada. Ahí sigues. Erre que erre. Empeñado en negarlo.

Estás cansado de verlo en documentales. Si viven durante suficiente tiempo en cautividad se vuelven incapaces de sobrevivir en su hábitat natural.

El lugar para el que están diseñados. El único sitio donde podrían desarrollar todo su potencial.

Pero pierden el toque. No se sabe que pasa, pero de repente, no pueden.

Zona de confort mis cojones.

Instinto atrofiado es lo que es.

Y piensas que no por algún motivo a no te afecta.

Si te pegas toda la vida en una oficina. O sin salir del pueblo. O sin presentarte a un desconocido y sin partirte la cara con otro.

Si malos rato, sin ridículos, sin humillaciones, sin riesgo y sin pérdidas.

Si no pasas por nada de eso no me toques los huevos.

En el newsletter hablo de cómo usar el teléfono.

Pero no de cómo hacer llamadas, sino de cómo recibirlas.

Y te parecerá muy lógico. Muy lógico y muy fácil.

Y me dirás que lo vas a poner en práctica.

Pero la mayoría no lo harán.


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