La gente es rara de cojones.
Cuando me di cuenta de que se podía ganar dinero enviando emails me alegré mogollón.
¿Ganar más trabajando menos? ¿Dónde hay que firmar?
Esto es raro. La reacción habitual es la opuesta. Rabia y rechazo.
La mayoría no pueden soportar el dolor de llevar años haciéndolo mal.
Mejor tener razón que tener dinero.
En el mensaje de hace unos días me reía de los que dicen que no escribo mis emails. Pues todavía hubo alguien que me acusó de mentir.
Sabía que la gente se pone excusas para no prosperar, pero joder, algunos le ponen un empeño capaz dejar en ridículo al podemita más militante.
Te comparto esta escala de excusas de mierda que la gente se pone para no prosperar. Cuanto más avanzas en esta escala, más difícil es la corrección:
- El cliente siempre tiene la razón
- Lo mejor es hacer unas oposiciones
- El cliente me ha pedido que le envíe un email con una propuesta
- Propuestas de más de una página
- Porpuestas de más de 10 páginas
- Propuestas a medida
- Propuestas a medida con el logo del cliente
- Mi cliente se ofendería
- Eso no vale para mi caso
- Eso no va con mi personalidad
- Los ricos son hijos de ricos
- Los ricos son gilipollas
- Críticar a un desconocido
- Máximo nivel de pobreza mental: El dinero no lo es todo
- Más aún, hablando de negocios: El dinero no lo es todo
- Espera, ahora sí, máximo nivel posible: Si te fuera tan bien como dices no trabajarías tanto
En mi opinión imprudente del día…
- Nivel 1–8: tienes cura. Necesitas un par de hostias bien dadas, pero tienes cura.
- Nivel 8–15: no te mentiré, las esperanzas son pocas, pero un chute de testosterona cada mañana lo mismo te arregla.
- Nivel 16: busca las próximas oposiciones a jardinero, date de baja de este newsletter y ni se te ocurra el curso de captación de suscriptores que hice junto con mi socio Fran y que acabo de poner a la venta.
Eso es así porque este curso explica algo que te va a hacer llorar muy fuerte.
Algo que no te vas a creer ni de coña.
El método con el que consigo vender miles de euros diarios de lunes a domingo dedicando menos de 20 minutos al día
Si después de leer esto no te apuntas, mereces exactamente la vida que tienes.