Dicen que cuántos meses puedes estar sobreviviendo sin ingresos, que eso es libertad.
Que apuntes tus gastos, los pongas en una hoja de cálculo, los catalogues por tipo y colores, veas qué es imprescindible y qué no… sumes y dividas lo que tienes ahorrado por el resultado de esa suma.
Que cuántos meses podrías vivir al nivel de gasto actual y cuántos si tuvieras que vivir de las pelotillas del ombligo.
Que eso es la libertad.
A más meses, más libertad.
¿Un mes? Algo de libertad.
¿Treinta y siete meses? Mucho libertad.
¿Mil cuatrocientos veinticinco? El rey de la libertad.
Si me preguntas, esa es una buena definición de libertad si te gusta vivir en un zoo. Si no tienes ningún problema con eso, perfecto, señor mister libertad.
Pero en mi inapropiada y sabia opinión de hoy existe otra definición de libertad bastante más atractiva:
Cuánto tiempo puedes estar de mamoneo con la seguridad de que tu mundo sigue girando, de que cuando vuelvas a sentar el culo y la cabeza nada se habrá prendido fuego.
Esta es, por supuesto, una definición irrelevante para quien colecciona nóminas.
En lel newsletter te cuento algo liberador. Liberador bajo mi definición de libertad..
Destripo el mejor anuncio de la historia y te contaré un detalle sobre él que no has escuchado nunca y que marca toda la diferencia a la hora de aplicarlo a tu caso. Te quiero: