Morboso intercambio con un hater

Hace exactamente un año me escribió el hater mejor hater que jamás ha hateado este hateable mundo.

Me llamó muerto de hambre y me dijo que si un día quería vender de verdad, que le avisara.

Le pregunté si estaba dispuesto a aceptar a una apuesta.

Contestó que sí.

Propuse que el perdedor donara 20.000 € a una ONG de su elección. Quien más hubiera facturado en el último año sería el ganador.

Esto no lo hice porque me crea más que nadie, sino porque tengo olfato para el oro. Huelo la trufa. Por eso y para demostrar el siguiente punto:

Es física y materialmente imposible que alguien que habla así, alguien que dedica su tiempo a escribir a desconocidos con odio, gane más que lo justo para comprar doritos, panchitos y triskis.

Una apuesta sin riesgo pese a que él podía saberlo todo sobre mí y yo no sabía nada sobre él.

¿Su respuesta?

No podía aceptar.

Él tenía mucha riqueza…

…pero de otro tipo.

Cosas que le hacían mucho más rico que el dinero.

Como una hija.

Y eso le había impedido ganar dinero.

Si no me crees es normal, yo mismo no me creería esta historia si no la hubiera vivido.

De «Ven que te enseño a ganar dinero» a «Yo dinero, lo que se dice dinero, no gano» en dos emails.

Los haters son extraordinariamente lucrativos.

A veces, porque te permiten escribir un email vendedor. Otras, porque te demuestran que es imposible no triunfar en esta vida.

Si esta historia no elimina cualquier preocupación que puedas tener por ser criticado, por el qué dirán, yo de verdad que no sé qué lo hará.

Y de verdad que tampoco sé a qué estás esperando para darte cuenta de que el mundo está lleno de gilipollas y todo lo que necesitas para comértelo es salir ahí fuera y empezar a vender como un auténtico cabrón. Apúntate aquí: