Mi ofensiva opinión acerca de estudiar un máster

Imagina que vas a montar un negocio.

Ya lo has hecho en el pasado y te ha ido bien, ahora tienes pasta y ganas de complicarte la vida, así que creeas algo.

Las expectativas son altas, la idea genial. Tienes experiencia, sabes lo que haces y lo que funciona.

No la a dirigirás tú, tú estás a otra película, así que nombrarás a un CEO. Tienes dos opciones:

  • A un tío con todos los estudios. Ingeniero, máster del universo y astronauta. Buenas notas y pasado corporativo. Ha trabajado en una consultora, siempre va en traje y hace unas hojas de cálculo que pondrían cachondo a un contable.
  • De la segunda persona no sabes mucho salvo que vende, que vende como un cabrón. Lo has visto en acción y has visto sus resultados. Las viejas se enamoran de él y allí donde ha trabajado han acabado dependiendo de él.

Ponte en esta situación por uno segundo, haz el ejercicio mental.

¿A quién elegirías? Sinceramente, ¿a quién pones a los mandos?

¿Al estudioso? ¿Al ejemplo a seguir? ¿Al que queda bien delante de tu madre?

¿O al que hace llover billets?

Ahora te hago otra pregunta, dime si en lo que te lleva estudiar una carrera no aprendes a vender la hostia.

O en lo que tarda a un sinhueso en estudiar una oposición.

O…

O…

O…

O en lo que sea que te has convencido que tienes que hacer antes de apuntarte al newsletter.

Ahora dime que primero mejor estudiar carrera, para «asegurar». O que mejor primero acabar tal o cual cosa, que ese será el momento perfecto.

Claro que sí, guapi.

Te quiero.

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