Mi nuevo negocio

Estoy montando una empresa. En contra de mi mejor criterio, un buen antiguo amigo será mi socio.

Dos cosas debes saber:

  1. Voy a hacer mucho dinero. Pero mucho. Millones primero, billones después. Si te hace sentir mejor puedes pensar que estoy de broma o exagerando.
  2. Estoy pensando en contar la idea y permitir que otros puedan invertir en ella. Si es algo que te interesa, me dices, de momento solo es una idea loca.

Todavía recuerdo algo que este amigo me dijo hace 17 años, al poco de conocerle:

«Estás obsesionado con el dinero.»

No me molestó, es más, me sentí halagado. Pasaba el día leyendo de dinero, hablando de dinero. Además ahí fue donde empecé a darme cuenta de que quizás no había tanta competencia como pensaba.

¿Acaso no está todo el mundo obsesionado con el dinero la libertad?

Hoy la respuesta me parece obvia. La gente dirá que ama la libertad, pero no le gusta ni un pelo lo que hay que hacer para conseguirla.

El otro día, cenando con este amigo, le conté mi idea de negocio. Me preguntó si podía invertir.

Es lo que pasa cuando a una obsesión le sumas años. Los demás confían en ti en lo que respecta a esa obsesión.

Cada día envío un email con una lección de ventas. Día que estás fuera, email que te pierdes para siempre.

Si quieres sacarle partido a mi obsesión ahí te cuento cómo: