En el newsletter enseño exactamente eso, cómo entrar en multinacionales con tus condiciones, sin convertirte en un esclavo.
Lo que cuento es lo que hice yo. No lo que he leído, no lo que me han contado, no lo que he imaginado. Exactamente lo que hice cuando tenía 24 años, nada de experiencia y no me conocía nadie.
¿A quién se lo recomiendo?
A quien quiera vivir mejor. Simplemente eso. A todo el que de verdad quiera vivir mejor.
¿Porque venderá más? No, por eso no, sino por lo que te cuento en el resto del post.
Si quieres apuntarte se hace ahí:
He pasado la vida con ideas del tipo:
- Quiero llegar a tal lugar
- Quiero estar en tal sitio
- Quiero conseguir tal posición
- Quiero tener tanto dinero
Resultados como objetivo.
Y eso es de una mentalidad de pobre tremenda.
Entiéndme, menos de pobre que quien tiene por objetivo sacarse una plaza de funcionario o conseguir una subvención, pero de pobre no obstante.
Pensar como pensaba yo es pensar que en el fondo es cuestión de suerte. Te fijas un resultado, trabajas duro y cruzas los dedos para que las circunstancias te acompañen.
Ya no. Hace tiempo cambié.
Mis objetivos dejaron de ser resultados para ser acciones.
Deje de aspirar a llegar a lugares para aspirar a tomar acciones. Hacer ciertas cosas con cierta frecuencia y durante cierto tiempo, ese es mi objetivo. Tener la disciplina y la perseverancia para hacer algo el suficiente número de veces durante el suficiente tiempo.
Convertí el camino en el destino.
Ahora me da igual a donde me lleve, encuentro la satisfacción en recorrer el camino, si alguien me espera o no en la meta me dará igual.
¿Y sabes qué? Que el camino se hace bastante más fácil de recorrer cuando lo haces sin la preocupación de a dónde te llevará.
No tengo ni idea de dónde acabarás si haces lo que explico en el newsletter suficientes veces durante suficiente tiempo, lo que te aseguro es que no te arrepentirás.
Ahí va todo lo que necesitas saber.
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