Una frase que te jode la vida para siempre.

Hace un tiempo estuve en la Universidad Alicante impartiendo una clase junto con el señor Israel Bravo.

Durante 10 horas hemos destripado nuestro modelo de negocio de tal forma que cualquiera que se limite a copiar, desde ya mismo y de manera literal, lo que allí hemos contado, no tendrá que volverse a preocupar por conseguir un cliente en su vida.

Han asistido 20 o 25 alumnos. Obviamente todos han recibido la misma formación.

No está escrito quién tendrá éxito y quién no, y aunque eso solo depende de algo tan fácil como copiar, no dudaría ni un segundo en jugarme todo lo que tengo a que no serán más de uno o dos.

El resto se cruzarán con LA frase.

Cuatro palabras que les arruinarán la vida.

No la oirán de nadie de fuera, se la dirán ellos mismos.

Una frase que hará que cada vez que tengan un problema necesiten 30 o 30 mil intentos más de los que necesitarán los triunfadores para dar con la solución.

Me refiero a una frase tan fatídica como…

«Mi caso es diferente.»

Por supuesto, esa frase no siempre se expresa así. Existen muchas formas de verbalizarla. Algunas parecen muy diferentes pero todas significan lo mismo:

Esto es así porque mejorar implica aceptar que durante algún tiempo estuviste equivocado, y eso es demasiado duro para la mayoría.

Con el tiempo las excusas cambian. Evolucionan, se sofistican. Pero la posibilidad de triunfar, no.

Sigue ahí, intacta. Al alcance de cualquiera.

Hacerlo o no depende de lo que elijas: empezar a vender como un cabrón o a prestarle atención a tu peor enemigo.

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