«Las tres adicciones más perjudiciales son la heroína, los carbohidratos y un sueldo mensual.» –Nicholas Nassim Taleb.
Hay gente que se consideran empleados, que creen que tienen un empleo.
Que una nómina les da seguridad. Mejor, contrato fijo.
Algún despistadillo que me dice que parte de las lecciones son para empresarios, que para él no valen.
No sé si esto te gustará, te disgustará o te traerá sin cuidado. Sea lo que sea que provoque en ti:
Eres empresario.
Tanto si un día fuiste al registro mercantil a arrastrarte como una babosa, como si lo hiciste en una entrevista de trabajo.
Un empresario, un emprededor, un negociante de ti mismo.
La confusión es habitual, verás…
Un día, una panda de narcisisitas y psicópatas que entendían a la perfección la conversación mental de su audiencia crearón «contratos fijo» y «nóminas».
«¿Qué cambiará?», preguntó uno un poco menos psicópata. «Nada, y eso es lo genial.» le contestó el mayor psicópatas de todos. «No cambiará nada, pero ellos pensarán que sí.»
Y continúo: «Y eso lo hará todo mucho más fácil.»
«¿Cómo es eso?»
«Simple. No elegirán su horario, ni el lugar de trabajo, no abandonarán sus puestos y permitirán que parte de su salario se lo guardemos nosotros. Lo llamaremos “indemnización” y “paro”.»
«¿Y no se quejarán? ¿No preferirán cobrarlo todo y tener una mayor libertad?»
«No, amigo, no. Esa es la mayor genialidad de todas. A lo que quita la libertad lo llamaremos “derechos”, a lo contrario “precariedad”. Les diremos que derechos bueno y precariedad malo. Y se lo repetiremos muchas veces. Muchas, muchas, muchas. No pararemos hasta doblegar sus instintos.»
Quizás ahora me creas cuando te digo que aunque no seas empresario, eres empresario.
Un vendedor de ti mismo. Por supuesto ante tus clientes, porque nadie comprará tu producto antes de comrparte a ti.
Pero también ante tus «jefes», y ante el departamento de marketing, para que cambien la web de forma que te ayude, y ante los de recursos humanos, porque nunca entenderán un puesto que requiera cerebro.
Sé serio, sé responsable, sé adulto. Estás solo contra el mundo y todo lo demás, espejismos.
Dedícate a lo que quieras, pero sal de la guardería, de esa malla que les ponen a los críos para que no se escapen.
Cada vez que dices que algo no es responsabilidad tuya, cada vez que crees que no puedes conseguir algo porque no depende de ti, cada vez que te sientes seguro.
Cuando «desconectas», «recargas pilas» y «estás de lunes». Cada vez que decides cumplir a rajatabla tu horario, las normas o cualquier condición, estás haciendo tu jaula más pequeña.
En el newsletter explico cómo crear mensajes que despierten EMOCIONES.
Emociones de todo tipo.
Risa, llanto, asco, ira. Y rabia. También rabia con algo de odio.
Rabia en plan «qué coño dices» y «mejor cállate» y «qué hijo de puta» y «no me apetece leerte.»
Porque las emociones venden.
Incluso la rabia.
Solo para empresarios de sí mismos. El resto, pobres, no podrían sacarle el más mínimo partido.
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