orem ipsum dolor sit amet
Te voy a contar el secreto mejor guardado de la historia moderna.
¿Listo?
También hay ricos que adoptan perros abandonados…
…pero pueden darles una vida con jardín que los que no tienen pasta.
Y muchos ricos quieren a sus hijos. Y pueden proporcionarles mejor educación y experiencias que la gente sin pasta.
Y donan dinero. Pero más del que dona la gente sin pasta.
¿Y sabes qué más?
Que los ricos hijos de puta que torturan animales y maltratan niños también lo harían si fueran pobres. Pero en un piso de 40 metros, que jode más.
Esta obviedad te la cuento porque hace unos días, en un evento privado, alguien me preguntó que como hacía para no sentirme mal por ganar dinero.
Le contesté que mal me sentía cuando me ponía a ver una película y no me enteraba de nada porque mi cerebro no paraba de preguntarse si tendría para pagar las nóminas ese mes.
O cuando los clientes me invitaban a sitios caros.
O cuando me dolía dar propina.
Y me sentiría mal si al salir con una chica tuviera que repartir las cuentas.
Si me supiera los precios del caldo de pollo en cada supermercado.
O si comer en un restaurante me pareciera un planazo.
Porque sí, comer en un restaurante caro solo suena a lujo cuando no te lo puedes permitir.
Ya lo he dicho.
Y no sigo porque no acabo.
Pero no, culpable no es la palabra que me vino a la cabeza cuando cambié los problemas por el lubricante universal.
Ni tampoco me siento culpable por vender a diestro y sinietro.
Ni por hacerlo de tal forma que sea imposible responder: «Me lo pienso y te digo algo»
De tal forma que un número importante se ven tan excitados que tienen que comprar hoy en lugar de mañana.
No.
No me siento nada mal.
Y en el newsletter explico con todo lujo de detalle cómo lo hago. Cada pequeño detalle de la técnica.
Qué es una tensión de compra y cómo hacerla.
Y cómo, pese a ser el recursos más efectivo que existe contra la pereza infinita de los clientes, todo el mundo que conozco (salvo dos casos) lo hacen fatal.
Te apuntas aquí: