Me llueven los insultos por estas declaraciones

Me llueven los insultos por estas declaraciones

En una entrevista me preguntaron que cómo me afectaría si me arruinara.

Contesté que no me puedo arruinar. Imposible.

Es decir, me fastidiaría poderme arruinar, que esa posibilidad existiera. De hecho existió durante muchos años y me inquietaba, no te voy a mentir. Pero ahora es imposible.

¡Soberbio! ¡Flipado! ¡Gilipollas! ¿Cómo puedes estar tan seguro? ¡Eso nunca se sabe!

Replicaba gente que sí se puede arrinar.

Amos a ver, que lo mismo te han liado.

¿Puedes olvidarte de ir en bicicleta?

¿Un albañil puede olvidarse de cómo usar sus herramientas para construir un tabique?

¿Alguien se ha olvidado alguna vez de nadar?

No es por fliparme, pero imagina que mañana me juego todo lo que tengo en el casino y lo pierdo.

¿Dudas de si podría volver a generarlo?

¿Y en cuánto tiempo?

Eso es así porque incluso si nunca has hecho esta reflexión consciente, hay algo dentro de ti que lo sabe:

La riqueza no está en el patrimonio.

Puedo perder lo que tengo, eso desde luego, pero no puedo arruinarme, porque la riqueza está en la capacidad de trabajo, el conocimiento de las herramientas y los métodos y la mentalidad.

De ganas de trabajar voy sobrado, conozco las herramientas, sé aplicar los métodos y si hace falta te reviento desde primera hora de la mañana hasta la última de la noche.

Y por eso, nunca me puedo arruinar.

Las herramientas y los métodos te los cuento en algo que es prácticamente un manual de instrucciones.

Con la mentalidad de ayudo. Te doy un empujón y, si lo necesitas, cuatro collejas.

Las ganas de mover el culo las pones tú. Si no existen no pasa nada, pero entonces no hagas clic en el enlace de abajo, sería una pérdida de tiempo: