El otro día, mientras comía en uno de los mejores restaurantes del mundo, recibo una llamada de un número desconocido.
Apenas recibo llamadas, así que supuse que era importante:
«¿Luis Monge?»
«Sí.»
«Hola, soy XXX, de Banco Mediolanum, estoy con una campaña de venta telefónica, he visto tu número en la base de datos y he decidido saltar a llamarte para darte las gracias, porque que estemos haciendo acciones como estas se debe en parte a ti.»
Le di las gracias, le desee una suerte que no necesitaba y me quedé pensando dos cosas.
La primera es que cuando escribiera este email no diría el nombre del restaurante, así que no me lo preguntes.
La segunda es que conozco bien a la gente de Banco Mediolanum. Me contactaron hace años después de que publicará un vídeo en LinkedIn. Mucho antes de escribir emails diarios y mucho antes de impartir formación.
Entonces empezaban, hoy estan en la sopa. Si no te habías fijado, espera. Esta gente ha creado marca en una de las industrias más difíciles y en los próximos años te vas a cansar de verlos.
¿Su secreto? Si has estado atento te habrás dado cuenta de que ya te lo he contado.
Años.
Con hambre.
La tenían cuando vieron ese vídeo. Para cuando llegó el email diario se había multiplicado. Y con las distintas formaciones.
Siempre siguieron.
Nunca preguntaron cuánto dura, cuánto más.
Ni cuánto queda, cómo se aplica a mi caso o necesito un ejemplo más concreto.
Ni voy a descansar una temporada o no es el momento.
Este trimestre ha sido más flojo, descansamos. Eso no vale para mi caso. O tengo miedo.
Un día empezaron a vender y nunca pararon.
Otros sí, la mayoría, ellos no. Sin metas, sin destino. Siempre más, siempre mejor.
No es una carrera, es un hábito.
En el newsletter destriparé, paso por paso, una estrategia con la que me he dado a conocer entre más de un MILLÓN de personas en los últimos 4 meses.
Cada día un consejo de ventas. Día que estás fuera, lección que te pierdes.