Me he pensado mucho si enviar o no este correo. Quizás no quieras leerlo.

Si quieres seguir siendo feliz, no leas este email.

¿Te consideras libre?

Imagina que te lo pregunta alguien que no sea yo.

Sal a la calle y pregúntaselo a la gente.

Ve un paso más allá. Pregúntales si tienen huevos, si son valientes.

Pregúntales si tienen un patrón, un amo.

Te hablarán de libertad, de democracia y de Nino Bravo, y de que el día que haga falta entrarán en un edificio en llamas para salvar una granja de hormigas. El más autoconsciente reconocerá que su jefe es un capullo y su trabajo le produce ardor los lunes por la mañana.

Muchos mencionarían la hipoteca.

Pero no van por ahí los tiros.

Atiende…

Si quieres saber quien te domina piensa a quien no te atreves a molestar.

Haz una pausa. Deja que eso cale.

Clientes, potenciales, jefes, jefes de tus jefes, feministas, progres o inspectores de hacienda…

¿Tu pareja?

La mayoría de la gente tiene por encima una jerarquía con un millón de amos.

Si solo supieran que el que está en la cúspide son ellos mismos…

Hasta hace unos minutos pensabas que era un tema de mierda.

Con un poco de suerte acabas de darte cuenta de que si te escaparas de las cadenas que te agarran los tobillos, volarías.