Ayer, cuatro importantes cuentas de instagram y twitter, o lo mismo fueron más, (re)publicaron un vídeo en el que ando criticando la universidad.
Por si tienes curiosidad, digo que la universidad está ahí para aniquilar tu instinto de supervivencia, retrasando la edad en la que tienes que salir a buscarte la vida.
Te diría también que me parece una reflexión bastante obvia.
Esto es lo que pasó:
- Miles de seguidores en redes
- Y suscriptores
- Varias entrevistas
- Peticiones de charlas
- Miles de euros en ventas extra
Añade el incremento de ingresos recurrente año tras año a partir de ahora.
En 24 horas. Por un puto vídeo de 57 segundos.
¿Te jode? Pues que no te joda porque podrías haber hecho lo mismo.
Atiende, que viene lo gordo:
El vídeo lo publiqué en enero. Una obviedad publicada en enero.
Bastante flipante. Pero…
…es un vídeo raro. Inusual. Un vídeo en el que no hablo como suelo hablar.
Este vídeo lo hice aplicando el estilo de comunicación que sabía que iba a triunfar en los próximos meses.
¿Soy un adelantado? ¿Un visionario? ¿Veo el futuro? Más fácil. Tengo una obsesión. Y son estas cosas. Las ventas, el marketing, la comunicación.
En el newsletter destripo las claves que usé en el vídeo, que son las mismas que estoy a aplicar a cada detalle de mi marca. Para que la apliques a tu discurso, a tus webs y a tus emails y te pueda pasar lo mismo.
No en 6 meses. Ya mismo, porque los discursos que funcionaban hasta ahora ya-no-funcionan.
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