Los miedosos odiarán este mensaje

Ni imaginas la de gente que me dice que se da de baja porque le estresan estos emails. Pero nadie lo había hecho tan bien como la suscriptora que me escribió hace unos días:

Reconozco que me suscribí una vez, me desuscribí y ahora volví.

Me llegó mucha rabia cuando te leí la primera vez. Tus textos, para mí, destilaban rabia.

No sé si me volví masoquista o acepté que tengo miedo y que si desprecias a gente como yo me quita que pueda aprender de ti.

Quizá eso es lo que otros llaman soberbia, les molesta que les desprecies, porque se dan excusas para no enfrentar el miedo.

Los miedosos odiamos eso de nosotros, no queremos que alguien de afuera nos lo recuerde.

Admiro que tengas estómago para echar sal en esas heridas.

Un saludo Luis.

Si te sientes identificado, bien. Ahí tienes un espejo.

Si no te sientes identificado, bien también. Ahí tienes una mirilla.

Ambas cosas son la misma.

Eso es así porque la verdad es una lente que acerca y, a la vez, refleja.

Viendo lo que hay sabes lo que eres. Sabiendo lo que eres ves lo que hay.

Y saber lo que eres y ver lo que hay es requisito para conseguir cualquier cosa mínimamente interesante en esta vida.

¿Desprecio a la gente con miedo?

Bastante irrelevante lo que yo desprecio o deje de despreciar, pero te diré algo mejor, y es que todo lo que se rompe inventa a su enemigo.

Venga.

Yo soy más de hacer amigos.

Pocos.

Gente que hace cosas y llega a sitios. Auténticas orcas asesinas.

Te hablo de gente que sale de casa sin paraguas ni gafas de sol.

Gente a la que es difícil no temer cuando la tienes en frente y con la que es imposible no llegar lejos cuando caminas al lado.

Y chico, no sé.

Te veo y no sé.

De verdad que no sé.

No sé si piensas pegarte toda la vida mirando o algún día piensas empezar a caminar al lado de gente así.

En el newsletter cuento una técnica para que gente de alto valor esté deseando pasar tiempo contigo: