Lo mismo te amargo el día, lo mismo te pongo palote.

En todo momento en tu vida…

¡En todo momento en tu vida!

Tienes que saber exactamente cual es el uso más productivo de tus próximos 15 minutos.

Y si no lo sabes te falta claridad.

Así de sencillo.

No hay más.

Todo lo demás da igual.

Te falta claridad.

Palabras de Tom Bilyeu, un multiemprendedor de esos que dicen cosas tan ciertas que joden mucho a los progres.

15 minutos.

Cuando empiezas a ver tu vida en fragmentos de 15 minutos la película cambia bastante.

Instagram no es una aplicación que resdida en los teléfonos de quienes piensan así.

Repasar el ticket de la compra no es una opción.

Ni poner a parir a un desconocido.

Parece estresante, pero cuando te pones lo estresante es no hacerlo.

A veces es descansar. A veces ver una peli. A veces, saber que no sabes qué hacer es justo lo que necesitas saber.

Acabarás esta lectura en 2 minutos.

A continuación vendrán 15 más.

¿Qué harás?

Uf.

¿Qué haras?

Ou mamma.

Las pulsaciones.

¿Qué harás?

No sé si eres consciente de que te acabo de joder el día.

¿Contestar ese email que te pregunta una estupidez?

¿Actualizar el CRM?

¿Publicar en LinkedIn? No me jodas.

No, una propuesta.

Asistir a una reunión.

Pasearte hasta la máquina del café.

¿O será llamar?

Será llamar.

Llamar. No investigar al cliente durante 10 minutos.

Ni visitar su web.

Llamar.

Pulsar unos numericos y preguntar «¿Está fulano?»

Y repetir.

15 minutos.

Prepárate.

Si no lo haces te vas a pasar el día evitándote, diciéndote, excusándote.

Esquivándote, escondiéndote, inquietándote, bebiéndote y meándote.

Si lo haces te vas a creer el puto rey del mundo.

Eso si fracasas.

Si triunfas te follas a ti mismo.

Apuntarte a la mentoría es una gran inversión a la que dedicar 3 de esos 15 minutos.

Para que la inversión de esos 15 minutos sea 5 veces más rentable.

Esperar a que publique la lección para hacer la primera llamada no es una buena inversión.

Te cuento más de la mentoría aquí: