Llevo dos horas de vídeo, y ya puedo decirte que sé que recupero la inversión.
Eso sí, no te pega el estilo de friki pijo a la voz y tono de los mails, decepcionante.
Ese es el testimonio no solicitado de Alba Ramirez, alumna del curso del año pasado a la que le ha decepcionado que mi aspecto no estuviera a la altura de la imagen de dios griego que mi prosa había dibujado en su mente.
Otra cosa que ocurrió mucho el año pasado fue esta pregunta:
¿Qué pasaría si todo el mundo se dedicar a vender por email?
Uf. ¿Imaginas?
Sería horrible.
Todo el mundo trabajando duro para ganar dinero.
Lo mismo el país despertaba y les cortábamos la cabeza a los políticos.
Pero si eso te preocupa, que la sociedad mejore, tranquilo.
No va a pasar. De la misma forma que no todo el mundo se puso a hacer anuncios cuando apareción la televisión.
«Sí, pero para esto de vender por email no hace falta una gran inversión», te dirás.
Y no te falta razón.
Y también, «Sí, pero esto de vender por email es mucho más rentable.»
Y estarías en lo cierto.
Y quizás, «Y te permite llegar a mucha más gente sin depender de un tercero, siendo realmente libre.»
Y yo te diré, sí, todo eso es una verdad absoluta, pero hace falta algo mucho más difícil, algo mucho más escaso:
Disciplina, fuerza de voluntad y perseverancia.
Y en un mundo de blanditos y friki pijos no existen mayores barrera de entrada que esas.
De lo que hay superávit es de excusas mentales de por qué no hacerlo y de por qué la situación de los demás es mejor.
Entonces.
La pregunta que yo me haría es:
Si todo el mundo empezara a vender así… ¿preferirías estar entre los que saben hacerlo bien o entre los que no?
Deja tu correo mientras lo piensas.