Tener éxito profesional consiste en ser un buen colador.
Cuando empiezas eres muy mal colador. Dedicas mucho tiempo a personas y oportunidades que no tienen ningún futuro, pero claro, tú no lo sabes.
Haces cosas muy ridículas, esfuerzos muy innecesarios y te ves envuelto en situaciones muy absurdas. A veces no te das cuenta de lo absurdas que son hasta pasados los años.
Entonces, cuando vuelven a la mente, te entran ganas de darte de cabezazos contra la pared. Al menos es lo que me ocurre a mí.
Hay dos factores que pueden acelerar la mejora de tus habilidades como colador.
La primera es la cantidad. Cuanta más mierda pasas por el colador antes aprendes a identificarla.
Eso significa que si persigues cada oportunidad que te surge, por pequeña que sea, como si fuese la oportunidad de tu vida, hasta acabar agotado y quemado, hasta tener sueño y cabrearte contigo mismo por el tiempo perdido, antes llegas.
Ese es un factor, la cantidad. Ayuda y acelera, pero no sé si es imprescindible. El segundo factor sí lo es.
El segundo factor el interés.
De nada sirve tragar mierda sino la saboreas.
Esto es, prestar atención, escuchar, hablar poco, reflexionar mucho. Pero realmente, ni siquiera eso suficiente.
El interés solo es verdadero si va acompañado de autocrítica. De machacarse una y otra vez buscando el fallo, la mejora y cómo podías haber hecho las cosas más rápido, más grandes, con menos problemas.
Si tienes claro esto y lo practicas durante suficiente tiempo, un día te despertarás y de repente, sin saber por qué ni cómo, notarás que algo ha cambiado.
Lo que ayer era difícil hoy es fácil.
Empleas casi todo tu tiempo en las labores que más te aportan económica y personalmente.
Haces cosas por placer. Disfrutas del camino.
A los idiotas los ves venir a kilómetros y los pesados ni se atreven a pedirte la hora.
Hablas con gente que sabe lo que quiere, de la que aprendes, que te enriquece. Gente que hace que te preguntes por qué narices te pagan cuando tú estás aprendiendo y disfrutando más que ellos.
Las ventas no van de vender. No existe producto con tal margen de beneficio como para que compense el coste que supone hacer que un adulto cambie de opinión.
Las ventas –atiende, que esto es lo contrario a lo que siempre te han dicho– van de desvender. Porque cuanto mejor eres descartando, antes encuentras la siguiente oportunidad.
Que tengas un bonito día.
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