La mejor decisión de mi vida y por qué tú no deberías hacer nada parecido.

Cuando era pequeño el psicólogo del colegio me dijo que tenía un problema de intolerancia a la autoridad. Le contesté que no tenía ni puta idea de lo que estaba diciendo y me fui de allí.

Años más tarde, acabando la carrera, me di cuenta de que tenía que empezar a buscar un trabajo serio, así que hice una entrevista bastante mediocre y entré de prácticas en Vodafone.

La dinámica diaria era la siguiente:

Un día, después de cuatro meses traduciendo documentos, un accidente en la autovía alargó mi viaje matutino más de una hora. Era julio, el termómetro marcaba 29 grados y el aire acondicionado de mi coche no funcionaba.

Cuando llegué a mi puesto de trabajo me encontré con un email en el que se nos informaba de que desde el día siguiente y hasta cierta fecha de septiembre podíamos ir a trabajar sin traje.

Como no creo que una empresa que no confía en mi capacidad para vestirme solo pueda llegar a encomendarme un trabajo mínimamente relevante, nada más acabar de leer el email, con las pelotas todavía sudadas, me levanté y le dije a mi jefe que abandonaba el barco.

Al llegar a casa publiqué un anuncio ofreciendo clases particulares en todas las web de clasificados que encontré. También imprimí un cartel y me recorrí los comercios de alrededor de mi casa pidiendo permiso para colgarlo.

Antes de que acabara la semana estaba dando clases.

Un trabajo aceptablemente remunerado y con un horario concentrado, lo que me permitiría montar una empresa.

No te confundas, no soy ningún valiente, sino un inconsciente.

Me la he jugado, he tenido suerte y tú puedes aprovecharte de ello.

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