La jugada maestra de Donald Trump que pocos conocen.

Tengo un amigo que siempre comenta que fui el primero que adivinó que Trump ganaría las elecciones de 2017.

No fue un pálpito, ni un golpe de suerte. Tampoco fue una excentricidad de última hora, llevaba un año diciéndolo.

Simplemente estaba escrito en las paredes, y todo el que supiera un poco de ventas lo podía leer.

Tom Hanks dijo que ese hombre sería presidente «Cuando los extraterrestres invadieran la tierra.»

John Oliver (popular presentador en USA), dijo, entre risas a su propia broma (síntoma de baja testosterona): «En este país nadie te quiere como presidente pero todo el mundo quiere como loco, que te presentes.»

Nancy Pelosi: «Donald Trump no va a ser presidente de este país, Estados Unidos. Punto.»

«Respecto a lo de Donald Trump… Jamás, jamás, jamás, jamás, ocurrirá.» Eso lo dijo un comentador político gordito cuyo nombre no recuerdo.

Stephen Colbert, otro presentador: «¡Venga! ¡Vamos, vamos, vamos, muchacho! Existen cero posibilidades de que te veamos jurar cargo sujetando una biblia.»

Ni bien ni mal ni todo lo contrario. Ni me alegra ni me entristece, simplente soy un mero espectado de la vida y te la cuenta como la veo. Y te digo que cuando algo es imposible que ocurra nadie necesita decir que es imposible que ocurra.

Y también, que cuando algo es verdad que ocurre sobra recordar todo el tiempo que eso ocurre.

Quizás estas palabras no tengan mucho sentido ahora, pero si las recuerdas la próxima vez oigas una proclama por decimoséptima vez lo mismo todo encaja.

Así que solo aquellas cosas que se pueden hacer, que te van a permitir y que incluso pueden estar deseando que hagas, son las que te va a decir que no hagas, que nunca, que imposible.

Y esto tiene todo que ver con cómo tratar a un cliente. Especialmente cuando estás hablando por él.

El te dirá exactamente lo que tienes que hacer y lo que no puedes hacer.

Si te gusta obedecer, no tengo nada que ofrecerte. Ahora bien, si lo que a ti te gusta es ganar dinero, ya sabes que hacer.