Recientemente comí con un conocido gurú del marketing en el restaurante en el que sirven el mejor lenguado del mundo. Me dijo dos cosas.
La primera, que una cosa es no querer ostentar y otra ser un cutre y que cambie de coche ya.
La segunda, que en 5 años la inteligencia artificial lo habrá colonizado prácticamente todo, que el conocimiento no tendrá valor, que mi trabajo y el tuyo habrán desaparecido y que cobraremos una renta básica.
4 de marzo de 2030. Anota esa fecha, yo ya lo he hecho. Ese día compararemos su predicción con la mía:
Dentro de 5 años quienes tengan una marca personal y sepan vender ganarán más que nunca trabajando menos que nunca.
Al menos eso es lo que haré yo durante los próximos cinco años y los cinco siguentes, pero sí tú estás agusto con 400 euros al mes y una bervena con orquesta en la plaza de tu pueblo un par de veces al año, ni caso a esto.
Esa es mi predicción. Esa y que el bitcoin habrá llegado al millón.
Ya sé, ya sé. No tengo ni puta idea.
Apunta lo que piensas ahora y dentro de 5 años vemos, puedes estar seguro de que me encargaré de recordártelo por email.
Tengo una formación donde te enseño a crear un vídeo que vean 10.000 personas.
Tienes dos opciones:
La primera, ignorarme y hacer un avatar de esos de inteligencia artificial que hablan con los labios de Doña Rogelia y el movimiento de Don Pimpón.
La segunda, aceptar que debes exponerte, aprender a comunicar de tal forma que captes la atención de tu audiencia y saber cómo venderte para que se queden con ganas de más.
En cinco años veremos cuál de esas dos estrategias ha resultado más rentable.
Si tienes dudas, mi consejo es que NO te apuntes.
Si no las tienes, te envío la información a tu email si te apuntas aquí: