Cuando se quedó embarazada de su segunda niña su marido le abandonó.
Su madre le pidió que abortase, pero ella decidió continuar.
Tras dar a luz juntó cada moneda, montó a sus dos bebés en un avión en Buenos Aires y las llevó hasta Madrid.
En Madrid le dijeron que por no tener ahorros tenía que volver, así que la mandaron de vuelta y le revocaron el pasaporte.
Se mató a trabajar para volver a juntar, cuanto antes, lo justo para comprar otros dos billetes; el primero a Brasil, el segundo a Lisboa.
Al salir de Buenos Aires el chico de la aerolínea le explicó que si su destino era europeo, con el pasaporte revocado, en Brasil nunca le dejarían salir hacia Portugal.
Ella le explicó que era llegar a España o morir, que en Argentina apenas encontraba trabajo y su madre no podía ayudar más.
El chico de la aerolínea tuvo una idea, cambiar sus billetes para volar a Casablanca con escala en París.
«Una vez en París hazte la loca y busca un tren que vaya a España.»
Al llegar a París nevaba y no tenía un sitio donde dormir con sus hijas, pero de la nada apareció una mujer que le pagó una noche de hotel. Con lo poco que le quedaba al día siguiente partieron para España.
Trabajó ilegal limpiando casas durante 7 años. Cuando consiguió sus papeles empezó como dependienta en un quisoco. Junto al quiosco, una parada de taxis. Viendo que los taxistas vivían mejor que ella estudió el examen de taxista.
Con lo que ganó como taxista pudo pagar a sus hijas una universidad privada, lo que le ha convertido en la mujer más orgullosa del mundo.
Esta es la historia real de mi taxista de cabecera. Y si es de cabecera es porque a cada maldito pasajero que se sube en su taxi le da su tarjeta y le pide que le llame cada vez que tenga un viaje.
No me había contado esta historia hasta hoy.
Ahora dime que tu sector es muy difícil.
Que tus competidores son más baratos.
Que las ventas son difíciles. Dime, pobrecito de ti, que los clientes no te contestan al teléfono.
Dime, pedazo de cabrón, que te da vergüenza llamar o presentarte ante desconocidos.
Y dime que la que sí que haces es mandar mensajes de mantequilla en redes.
Que tengas un buen día.
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