La de Walt Disney.
Sí, hombre. Que nadie le quería dar un crédito, que fue a cuatrocientos bancos y el último se lo dio.
Y al final, mira. Ni tan mal.
Y lo mismo con Flemming (el de la penicilina), el del KFC, Starbucks y otros tropecientos.
Y al que llamaron retrasado sus profesores, en el que sus padres no creían y aquella idea que todos dijeron que fracasaría.
Space X, Airbnb o Apple.
La historia es infinita, tan infinita como que siempre pasa. Mil noes antes del primer sí. Y otros tantos insultos y escupitajos.
Los que te llaman fracasado por adelantado, e incapaz, los que dicen que es imposible o que se necesita mucha suerte.
Que no tienes lo que hay que tener, que no lo quieren, que no lo necesitan y que solo los hijos de rico lo consiguen.
Pero que si perseveras…
Y perseveras y perseveras…
Todo cambia.
Mentira.
Todo no.
¿Si perseveras acabarás ganando? Pues lo normal es que sí, lo que no te dicen es que aun cuando ganes te seguirán llamando todas esas cosas.
No hay día que alguien no me llame muerto de hambre, fracasado, vendehumos, hijo de papá o farsante.
Da igual cuánta pasta ganes, lo que hagas o lo que consiga. Nunca faltará gente dispuesta a decirte que no lo vas a conseguir.
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