La frontera entre ser autoritario y gilipollas

En mi vida he conocido a 4 personas excepcionales. De uno de ellos te hablo en este email.

Estaba en un lugar exótico tomando mango y aguacate, con vistas al oceáno Índico y a las mujeres de las que Gauguin se enamoró.

Y entonces me dijo que trabajar así da gusto.

No he trabajado menos en mi vida que aquella época que pasé con este hombre en una de sus villas en paraísos exóticos.

Claro. Las oficinas son el lugar menos productivo del mundo. Tu cerebro produce más en una hora aquí que en ocho en una oficina.

Continuó.

Pero para poder trabajar así tienes que creer en ti mismo. La mayoría no pueden, imposible.

Te diré algo más de este tío, este tipo excepcional que considera que beber directamente de un coco tras recibir un masaje de cabeza es lo más productivo que puedes hacer, y es que no he conocido a ninguna otra persona con semejante capacidad para llamar a otro hijo de puta y recibir una sonrisa a cambio.

Repartiendo hostias, pero con sonrisa. Y le aman.

Es la diferencia entre andar tu camino o que te lo anden.

Entre generar tu propia abundancia o los demás te den un poco de la que les sobra.

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