Más de 100 conversaciones.
Ocurrió este sábado en «La realidad del emprendedor», evento organizado por Omar de la Fuente.
La mayoría miembros de esta lista y alumnos de la Mentoría. Me dieron muchas gracias y mi ego se lo agradeció de vuelta.
Gracias por los empujones, por la insistencia y por obligarles a arriesgar.
También me dijeron que estaban a punto.
A puntooooo…
De caremelo.
Solo faltaba una cosa.
Tenían que acabar la web.
Más de 20 seguro. Las veces que escuché esa frase, quiero decir.
Y yo entiendo que quizás tú no seas emprendedor, pero me da igual…
También tienes una web.
Todos la tienen.
Hacer un curso más, leer un libro más, conocer a alguien más, vender un producto mejor, que llegue un mejor lead o que se dé un día primo no festivo y soleado.
¿Cuál es tu web? ¿Detrás de qué escudo te escondes para no jugarte el culo?
Para no arriesgar, para no probar, para no bailar en la frontera de la ofensa.
Para no poder perder.
¿Con qué mierdas te convences?
Porque una web se hace en una tarde (salvo que quieras fracasar, claro, en ese caso puedes dedicarle más tiempo).
Salvo que tengas que acabar la web, claro. En ese caso no te apuntes.