La cualidad que marca la diferencia

Me recomendaron el libro Piense y hágase rico.

El libro va de que si piensas que te haces rico, te haces rico. Pero si piensas con fuerza, sino no.

Mira macho.

Macha, mache. Remache.

Cojones, que también es inclusivo porque lleva e.

Eso no va así, sino así:

Tú le dices al destino «Quiero ganar pasta» y el destino te dice «Jiji, no.»

Y tú se lo vuelves a decir, y te dice «¿Cómo diceeee?»

Y tú: «Rico.»

«No entiendo.»

«Pasta.»

«Jeje.»

«Monises.»

«Te jodes.»

«Que sí.»

«Que no.»

«Parné.»

«Hoy no.»

«Pues lo vuelvo a intentar.»

«Hoy tampoco.»

«Pues lo vuelvo a intentar.»

¿Y sabes qué? Que esto es un concurso y gana el más pesado. Como el niño que pasa por delante de un escaparate y dice que quiere un juguete.

Tú le dices que no. Y el niño dice que lo quiere, lo quiere, lo quiere. Y tú que no. Y él que sí, que sí, que sí.

¿Y sabes qué? Que se consigue. El juguete y la pasta.

Esa es la historia de las dos personas que crearon este curso.

Historias opuestas.

Uno ingeniero, el otro descargaba camiones. Uno pisamoquetas, el otro montapladures.

¿Y sabes qué?, en realidad es la misma puta historia.

Uno se cansó del polvillo del pladur, el otro del de la moqueta.

Uno se dio cuenta de que ejecutar tareas repetitivas no le llevaba a dónde quería llegar, el otro lo mismo.

Así que echaron a andar. Y un día se cruzaron en el mismo punto. El punto exacto donde se encuentran dos caminos opuestos. El punto donde no hace falta dejarse la espalda ni los pies. Las manos ni los ojos. La lengua ni el culo.

El punto donde se hace el dinero.

Apúntate. No porque te lo diga yo, sino porque si no lo haces, seguirás igual.